La emoción de volver a elegir

19 Sep 2021 | Publicación

Publicado en Perfil el 19 de septiembre de 2021

Este domingo pasado se llevaron a cabo las PASO, un proceso sin duda muy particular, por ser como su nombre lo indica: unas primarias abiertas, simultaneas y obligatorias. Estas elecciones significaron para muchos venezolanos de la gran diáspora que hoy vive en Argentina, la primera oportunidad de participar activamente en un proceso electoral en el país que los ha acogido. Hoy son casi 180.000 venezolanos, los que por las razones ya ampliamente conocidas han tenido que dejar Venezuela y han llegado buscando nuevos horizontes a este país. 

En esta oportunidad estaban habilitados unos 5.000 venezolanos para poder elegir a autoridades provinciales y municipales, principalmente en el ámbito de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, las regiones donde se concentran la mayor cantidad de exilados venezolanos y donde la legislación permite que lo hagan; seguramente un número que será mayor para la elección de noviembre y que tendrá un aumento más que considerable para las elecciones en el 2023.

El interés, curiosidad y sobre todo la emoción suscitada al poder participar por primera vez en una elección en un país distinto al nuestro, fue tema de conversación constante en diferentes espacios formales e informales, con amigos, colegas o personas que nos escribían para consultarnos sobre el funcionamiento del proceso electoral, cómo podían participar, y hasta colaborar activamente como fiscales. Muchos incluso nos expresaron su frustración al no poder hacerlo aún, a falta de los años necesarios viviendo en el país o por no cumplir con los requisitos por algún retraso burocrático.

Podría decir que sentí en mis compatriotas en los días previos a las PASO una alegría, un compromiso y sobre todo un agradecimiento a esta nación que a tantos nos ha abierto las puertas. Rememoramos así los días de elecciones en Venezuela, desde despertarse temprano, con la emoción latente del deber que nos esperaba, pero sobre todo del derecho a poder decidir el futuro de nuestro país, una emoción que puedo decir sin temor a equivocarme que fue trasladada casi por completo a todos los venezolanos que este pasado domingo pudieron votar en Argentina. 

Difícil resultó en muchos casos no dejar de comparar el proceso eleccionario argentino con el venezolano, desde la modalidad de las boletas, para muchos arcaica, acostumbrados a sufragar a través de máquinas electorales, las largas colas bajo el sol, la nostalgia por el dedito azul con tinta indeleble que marcaba de forma indudable en Venezuela que ya habíamos cumplido con la patria y por sobre todo el saber que la voluntad ejercida en el voto de cada quien sería respetada por las autoridades, ese derecho y signo inequívoco de la democracia y que en nuestro país nos han arrebatado.

Quienes hoy tienen secuestrado el poder en Venezuela, usaron la democracia y el voto para destruir ambas cosas. Primero hicieron suya la justicia, después introdujeron el poder militar por encima del civil, luego tomaron el Consejo Nacional Electoral poniendo a la cabeza y en toda su estructura a militantes del partido que hoy es lo mismo que el gobierno y el Estado.

Cuando ya habían pisoteado la democracia hasta dejarla moribunda, dieron la estocada inhabilitando a los candidatos opositores que ellos creían, podrían hacerles frente. Luego secuestraron, literalmente, los partidos políticos y por si fuera poco, crearon durante estas dos décadas, un control social en el que confluyen las fuerzas policías y parapoliciales, y la entrega de una bolsa de comida supeditada al voto a favor de los mismos que acabaron con la producción nacional y se robaron la mayor bonanza petrolera de nuestra historia.

A pesar de eso votamos muchas veces, y queremos volver a hacerlo. Queremos ser los dueños de nuestro destino. Queremos ser libres y vivir en democracia. 

Una vez leí que votar se encuentran en el ADN de los venezolanos, creo que es sin duda una gran verdad. Los venezolanos somos demócratas por naturaleza, es por ello que a pesar de todas las penurias, persecuciones y violaciones a las que hemos sido sometidos por un régimen autocrático hoy seguimos luchando por recuperar nuestra libertad a través, justamente, de elecciones libres y transparentes.

Es por eso que siempre fuimos con entusiasmo a votar, cuando hacerlo significaba elegir. Por eso, incluso ante obstáculos de aquellos que no respetan la democracia, también hemos participado. ¡Cómo olvidar lo ocurrido en 2016! Para validar una firma hubo gente que cruzó ríos, personas mayores viajando de la capital a lo más lejano de Barlovento y jóvenes contando actas durante toda una madrugada para llevar al CNE. Aquí mismo en Buenos Aires, en la consulta del 2017 y el día más frío del año nos congregamos en 10 centros electorales establecidos muchos a la intemperie durante horas en colas que llegaban a 8 cuadras, con la convicción de sumar desde lejos al futuro de nuestro país.

Por todo eso, es que los venezolanos que pudieron participar en las PASO del domingo en Argentina, e incluso los que todavía no tienen la posibilidad de sufragar por tener poco tiempo en el país, se emocionaron tanto. ¿Y cómo no? Si durante tantos años hemos querido vivir en democracia, votar, tener instituciones fuertes y confiables, elegir y ser escuchados. ¿Cómo no emocionarse y soñar con el día en que Venezuela tenga nuevamente elecciones libres?

Para los ciudadanos argentinos entre 18 y 70 años, el voto es obligatorio, a diferencia de lo que dice la ley electoral en Venezuela. Pero para los extranjeros no lo es, sin embargo al menos para los venezolanos, puedo decir que esa obligatoriedad no es necesaria. Esperamos el día de la elección con muchas ansias, lo disfrutamos e incluso lo celebramos. Queremos ser parte de este país que sentimos como nuestro, y estar activos en el ejercicio de la democracia que hoy tanto se extraña en nuestra tierra.

Para muchos, más allá de la decisión de elegir a quienes los representarán en sus provincias y municipios, también fue una forma de agradecerle a este país, que tan bien ha tratado a los inmigrantes en su historia, esa oportunidad de conseguir el lugar que, al irnos de nuestra patria, no estábamos seguros de encontrar.

Por todo ello, mientras los venezolanos, dentro y fuera de nuestra nación luchamos por recuperar la libertad, les digo a quienes viven en ella: nunca dejen de defender la democracia, sus instituciones, sus elecciones. Siempre será más difícil recuperar la democracia, que cuidarla. 

Felicitaciones al pueblo argentino por la partición democrática en las elecciones del 12 de septiembre.

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